| ✲ | Kamit, la Ley del Silencio.
Esta ley significa guardar silencio sobre las enseñanzas espirituales secretas, experiencias personales con el ECK y la palabra personal dada en las iniciaciones. Esta ley particular significa guardar silencio sobre lo que pasa entre el estudiante espiritual y el Mahanta, el Maestro Interno, a menos que sea ordenado por el Maestro. El sagrado ECK, o la Palabra, debe practicarse en silencio. Solo los que han recibido la Palabra en la iniciación pueden recibir la bendición del Mahanta. Con la Ley del Silencio, apenas nadie será consciente de nuestras experiencias con la Luz y el Sonido de ECK. |
| ✲ | La Ley en la práctica.
Una ley espiritual como la Ley del Silencio puede ser muy ser muy simple a nivel superficial, pero su ámbito solo se manifiesta cuando el individuo trata de practicarla. |
| ✲ | Experiencias en ECK.
Cuando una persona quiera saber sobre tus experiencias en ECK, no tienes que darle grandes explicaciones. Observa la Ley del Silencio y dile simplemente: “No es importante qué experiencias tengo, sino las que tú tengas”. Dale un libro de ECK y dile: “Prueba los ejercicios espirituales. Si te funcionan, bien, el sendero tiene algo que ofrecerte. Si no te funciona, puede que el sendero no sea para tí. Pruébalo por ti mismo”. |
| ✲ | Hablar demasiado.
También asegúrate de que contar tu experiencia realmente ayudará a esa persona. A veces nos gusta presumir de nuestro imaginario desarrollo espiritual superior. Notarás cuando hablas demasiado: sentirás un nudo en el estómago; te vas a sentir incómodo. A algunas personas les toma mucho tiempo aprender a ver sus propios cuerpos como un medidor de sensibilidad acerca de cómo sus palabras afectan a otros. Pero puedes aprender a hacerlo. |
| ✲ | Escuchar a otros.
“La Ley del Silencio es más fácil de aprender si estás más dispuesto a escuchar a otros en vez de tener que golpearlos con tu gran sabiduría. Alguien dijo una vez: ‘La vida es demasiado corta para cometer todos los errores tú mismo. Así que aprende de los demás’” (Harold Klemp, Ask the Master, libro 1, p. 127). |